sábado, 12 de abril de 2008

Mitos y verdades del paro agropecuario

Los análisis discursivos suelen ser extensos, dado que los eufemismos que se presentan parecen interminables, eso deduce las grandes falsedades que los actores sociales expresan, según sus conveniencias.

En los discursos que ejecuta el hombre político de esta época (definiendo así a el hombre tanto en su forma particular como colectiva de expresión), las verdades no son absolutas, hablamos de uso de palabras convenientes tendientes a la persuasión hacia los receptores.

Hoy hablamos de la situación del país; el gobierno en contraposición del campo. El gobierno no cede, mostrar flaqueza conllevaría a un desgaste en la legitimidad de dicho gobierno, aunque la alteración de la gente ya se produjo.
Lo demás, es sabido, las retenciones al 45% y el desabastecimiento dan que hablar.

Todos los sectores están en derecho de manifestar, pero si su réplica da lugar a otros, que así también deseasen expresarse. No podemos reclamar libertad de expresión si nosotros mismos suprimimos libertades ajenas.

El desabastecimiento, entendido como un llamado de atención, no es discutible pensar si es debido ejecutarlo, más bien creería que no, que los recursos no pueden desperdiciarse, no se puede pretender que derrochando alimentos en este caso, se pueda llegar a un fin pretendido.

Si creemos en un bien para todos, sería irrisorio llegar a él mediante un mecanismo que no respete dicho fin, como enfaticé en el informe pasado, a cerca de que el fin NO justifica los medios.

El campo se resiste, pero olvida que el apoyo del resto de la sociedad lo va a ganar respetándola, por otro lado, el gobierno debería dejar de abogar por ideas que ahondan en el pasado, el peronismo actual no es el mismo peronismo que el de los años 50, como tampoco lo son otras ideologías; en la actualidad el capital, las corrientes de mercados, las conveniencias manipulan el inconciente colectivo y hacen hablar grandes falsedades a todos.

Le preguntamos a la gente en las manifestaciones a quienes apoyan y no saben qué contestar, pocos saben diferenciar quienes son el pueblo, si hablan de él, o quienes movilizan al campo. Entre perjuicios entre “piqueteros” y “oligarcas” fluye todo, porque ésta, es la cultura que fluye, que cambia, pero de una forma en que repite una manera enfermiza de sucesión temporal.

Esto sucede en la Argentina, porque la generalidad hace oídos sordos ante los múltiples incentivos que la educación proporcionó en los últimos años, si ahora tenemos la posibilidad de conocer, ¿por qué no la aprovechamos?
Muy triste sería que el día de mañana nuestros hijos nos preguntaran qué sucedió en 2008 con el campo y el gobierno y no supiéramos contestarles.


Lucas Chichoni (17 años)

Estoy de acuerdo con el campo. A mí no me gustaría que viniera el gobierno y me saque el 44% de lo que gano. Además no todos los trabajadores del campo tienen grandes posesiones (ej. 1000 hectáreas), muchos tienen áreas muy chicas y apenas les basta para mantenerse y subsistir. Hoy en día muchos ignorantes dicen que “los del campo” ganan mucha plata, a muchos les diría: “¿Por qué no trabajas un día en el campo y te das cuenta lo que es romperse el lomo laburando?”.

Gladys Gómez (48 años)

Estoy a favor del sector agropecuario, ya que sufre constante aumento de las retenciones libradas al azar sin estar reglamentada por una legislación a mediano y largo plazo.

Luis Antonelli (64 años)

Me parece que la postura del Gobierno es adecuada, porque en medio de la protesta están metidos todos: los que reclaman por algo justo, como son los pequeños productores, pero hay otros que son dueños de medio de país y todavía se siguen quejando con la plata que hacen y se llevan al exterior. Si uno trabaja acá, tendría que invertir en la Argentina y no dedicarse a aumentar los precios.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay gente ignorante,pero no son solo los que no saben leer,eso solo son analfabetos.En este pais la gente habla por boca de ganso,y parte del periodismo tambien.Los que reclaman son los terratenientes pero hacen que den la cara los trabajadores.
los oligarcas son sindicalistas de elite,son piqueteros encubiertos,el que tiene 100 hectareas no exporta y no sufre las retenciones.

Anónimo dijo...

Hay gente ignorante,pero no son solo los que no saben leer,eso solo son analfabetos.En este pais la gente habla por boca de ganso,y parte del periodismo tambien.Los que reclaman son los terratenientes pero hacen que den la cara los trabajadores.
los oligarcas son sindicalistas de elite,son piqueteros encubiertos,el que tiene 100 hectareas no exporta y no sufre las retenciones.

Anónimo dijo...

Hay gente ignorante,pero no son solo los que no saben leer,eso solo son analfabetos.En este pais la gente habla por boca de ganso,y parte del periodismo tambien.Los que reclaman son los terratenientes pero hacen que den la cara los trabajadores.
los oligarcas son sindicalistas de elite,son piqueteros encubiertos,el que tiene 100 hectareas no exporta y no sufre las retenciones.

Anónimo dijo...

Deseo, no sin desconfianza, que el aliento de la manifestaciòn no provenga de dinero extranjero que intenta reducir el riesgo de inversiòn. Dios quiera que los mercachifles con dinero de alta denominaciòn no esten pujando para facilitar la huìda de ganancias.

La discusiòn, la verdadera discusiòn, podrìa ser muy interesante. ¿El estado debe participar en el mercado?,
¿El mercado debe definir quienes son los pobres y los ricos?. Las peleas mediàticas acerca del tono de los discursos, si la presidente usa pantalones de cuero o no , si los protestantes tiene 4X4 o 5X5, o lo que carajo sea, solo alargan y tiñen de odio, de resentimiento la el debate.

Pido a la gente (y que lo haga yo... ¿què sentido tiene?) no reavive odios antiguos, supuestamente calmados. Estos (los odios) nos han traìdo mas de una desgracia.


Yo prefiero un estado que intervenga.