Para cientos de adolescentes, la elección de una carrera universitaria implica incidir en una serie de aspectos que, generalmente, marcan parte de su vida. Es una tarea ardua, para la cual no están listos, en la mayoría de los casos.La elección no sólo se basa en las preferencias del individuo, sino que éste es influenciado por su entorno, sus padres son los que en alguna medida más presión ejercen sobre el estudiante, para que continúe con el ‘negocio familiar’ o estudie una carrera determinada. Al mismo tiempo, se debe tener en cuenta el estado emocional de la persona, es decir, como reacciona y se desenvuelve con sus pares, quienes marcan ciertas tendencias a la hora de elegir.
Así mismo, los aspectos económicos y laborales tienen absoluta relación con esta tarea, ya que en el momento de escoger, al igual que la familia, son los que mayor influencia ejercen sobre la persona. Tal es así, que los jóvenes comienzan a analizar algunos de los siguientes temas: la inserción de la carrera en el mercado, la oferta laboral que esta tiene, si existe la posibilidad de estudiarla en su ciudad de origen sea esta privada o pública.
Una de las razones por las cuales debe pasar dicha experiencia es lo mencionado anteriormente, respecto a lo económico, porque llevar a cabo una carrera implica un gasto bastante considerable; se estima que el gasto de los estudios universitarios privados es de, aproximadamente, treinta mil pesos.
A su vez, el temor al fracaso es aún mayor, debido que a sólo ingresa el 1,4 % de los estudiantes que se convocan al examen. Por último creo necesario establecer que más de la mitad de los graduados universitarios se concentran en tres carreras: medicina, abogacía y contaduría, según estadísticas del INDEC de 2005. De 860.000 graduados, 200.000 son médicos, cerca de 150.000 son abogados y más de 100.000 se reciben de contadores.
Todas estas carreras (llamadas tradicionales) pertenecen al área servicios y ninguna tiene que ver con aspectos productivos, fundamentales para el desarrollo del país. Sólo 74.000 son ingenieros, es decir, menos del 9%. Estas cifras no son casualidad, si se toma en cuenta el proceso estructural de desindustrialización que se dio en los ’90: el cierre de las escuelas técnicas, la desaparición de industrias y el número de ingenieros manejando taxis, generaron un desequilibrio en la matrícula universitaria.
Por eso los jóvenes eligen los servicios, pese a que hoy los ingenieros tienen una paga más importante, por la falta de profesionales que satisfagan la creciente demanda.
La elección de una carrera implica tener en claro a qué queremos dedicarnos durante varios años de nuestras vidas, es decir, nuestros gustos e intereses reflejados en la elección que hicimos. Por otra parte, es dificultoso decidir cuando, siendo aún tan jóvenes y no hemos definido qué camino queremos seguir.
Hoy en día, hay que amoldar nuestras preferencias a aquello que nos beneficie más en el sentido económico y que nos proporciona una fuente duradera de subsistencia. Por más que nos agrade mucho un área, antes de optar por estudiarla, es conveniente analizar la demanda laboral del rubro.
Es muy importante elegir una carrera que nos brinde satisfacciones a nivel profesional y permita realizarnos como personas. Además, de colaborar con la sociedad y mejorar la calidad de vida de todos.
Melisa.
















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